• 22 octubre, 2020
  • yamina
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¿Puede un niñ@ tener ansiedad, depresión o estrés infantil?

DEPRESIÓN INFANTIL

Si es posible. También indicar que una vez aparecen los síntomas es necesario acudir a un centro especializado donde te enseñen a comprender en que consiste, cómo se origina y te enseñen diferentes técnicas para controlarlo.

Para poder identificar el problema es necesario mirar mas allá y si te afecta en tu día a día o crees que podría empezar a hacerlo es momento de buscar ayuda de un psicólogo.

En nuestro centro sanitario PASOAPASO I contamos con Psicólogas expertas en detección de este tipo de patologías de tal forma que se realiza un primer encuadre del caso.

Una vez realizado el encuadre, aconsejamos evaluar con test estandarizados que tienen un coste donde se incluye la valoración completa e informe diagnóstico donde se indica la patología.

Tras la valoración completa lo recomendable es empezar tratamiento cuanto antes para aprender técnicas y saber que es lo que nos produce llegar a tal nivel de ansiedad, estrés o depresión. Los tratamientos pueden ser cortos o largos, dependiendo de en que estado nos encontremos y de como de rápido puedes poner en practica todo lo que te enseñemos.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de ansiedad en niños?

Estos son los síntomas más comunes de la ansiedad en los niños:

  1. Taquicardias, nerviosismo. …
  2. Dificultad para respirar. …
  3. Sudoración excesiva. …
  4. Mareos. …
  5. Tensión muscular. …
  6. Dolor de estómago. …
  7. Preocupación excesiva. …
  8. Problemas de autoestima.

¿Cuáles son los signos de alarma para saber si un niñ@ tienen depresión?

  1. Autoestima baja o sensación de culpa o responsabilidad por cosas malas que puedan pasar.
  2. Irritabilidad, ira u hostilidad extrema (muchos niños con depresión no están tristes sino irritables).
  3. Tristeza frecuente o episodios de llanto.
  4. Sentimientos de desesperanza.

¿Qué síntomas podemos ver para saber si mi hij@ tiene estrés?

  • Disminución del apetito y otros cambios en los hábitos alimentarios.
  • Dolor de cabeza.
  • Empezar a mojar la cama o hacerlo frecuentemente.
  • Pesadillas.
  • Alteraciones en el sueño.
  • Molestia estomacal o dolor de estómago.